
En Córdoba, el desafío para el Perito Contable en Córdoba consistió en determinar la fecha exacta de la insolvencia de una gran cooperativa aceitera para calificar el concurso como culpable o fortuito. La complejidad residía en la manipulación de las existencias en el balance para ocultar pérdidas recurrentes.
A través de un inventario forense y el cruce de datos con las certificaciones de la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), el perito de APTJA demostró que la insolvencia se había ocultado durante tres años. Este trabajo de Peritaje Contable permitió a los acreedores exigir la responsabilidad personal de los administradores, recuperando activos que se consideraban perdidos. La precisión técnica en la valoración de activos biológicos fue el eje central de este éxito judicial.
